El dramaturgo español Pedro Muñoz Seca, en sus palabras La pobreza iguala las diferencias sociales, dibuja puntos de increíble contacto con los fragmentos de la realidad que, día a día, digiere el pueblo cubano. Porque resulta inequívoca la sentencia de que, si en Cuba existe equidad alguna en el por ciento mayoritario de la población es respecto a su pobreza.
Sin embargo, el archipiélago no figura en las listas que establecen niveles jerárquicos y definen o proponen una especie de escalafón entre naciones sin o con poco nivel adquisitivo. A simple vista, mi tesis enarbolada en el párrafo anterior puede parecer absurda o paradójica pero es que, la dirección histórica de la isla se las ha ingeniado para jugar con estadísticas, y convertirse en verdaderos maestros de la manipulación y el engaño.
Revolución es cambiar lo que debe ser cambiado, se puede leer en infinidad de vallas, afiches, volantes, pulóveres, sitios web…Todo un culto al ideario castrista ya caduco y sin sentido, aferrado a posiciones férreas e inflexibles. Si algo ha cambiado el régimen son datos, informes, y han devenido genios del camuflaje entre las cifras.
Por ejemplo, el Banco Mundial ha establecido como definición de extrema pobreza a la persona que vive con ingresos inferiores a un dólar diario. Si tomamos como salario promedio en Cuba, siendo generosos, 400 pesos mensuales, deducimos que un trabajador obtiene 16 dólares mensuales, o sea 0,53 al dia en un mes de treinta días.
Por transitividad vive en las fronteras de la carencia total. No obstante aun cuando los ciudadanos de diluyen en cuentas y viajes esporádicos a las casas de cambio para comprar a precios desmedidos los productos de primera necesidad, los gloriosos económicos de la revolución traducen el cambio oficial a 1 x 1. Señores para el estado; el cubano promedio ingresa 400 dólares mensuales: Falacia.
Para fustigar este articulo, genios supuestos de la contraposición y la controversia se asirían al planteamiento de que “Es preciso distinguir la situación cubana con la del resto, a partir del acceso gratuito a un conjunto de servicios sociales de salud, educación, entre otros, incluso hasta de alta complejidad y que en otros países pasan por relaciones mercantiles”
Ese tipo de respuestas clásicas a todos los problemas o criticas desvirtualizan su valor, y prefiero alabar a Platón cuando define “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”.
Entonces ese cubano pobre, repleto de anhelos y silenciado, es hora que llegue al conocimiento pleno de las artimañas comunicativas de la dictadura y comience por plantarse como conquistador en la lucha por la libertad y la abundancia. Y cuando se sienta un retortijar en las tripas lo piense antes de aplaudir ciegamente los déspotas discursos donde Fidel se jacta de: El hambre, inseparable compañera de los pobres, es hija de la desigual distribución de las riquezas y de las injusticias de este mundo. Mientras, en su lecho y en compañia de su familia y camarilla degustan un enchilado de langosta y beben un tinto exclusivo de las mejores bodegas
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